19 oct 2018

En el vagón del tren

En el vagón del tren me senté... miré por la ventana, imaginé tus ojos, tan sinceros, tan enamorados.
En el vagón del tren me senté a tu lado... te prometí verdad, te prometí amor, imaginé un sueño diferente, te fuiste con fuerza.
En el vagón del tren me senté... no cuide tu compañía, disfrute de ella, disfrute de tu sombra, disfrute de mí. Conociste todo lo mío, toda mi verdad, toda mi mentira, aceptaste sin miedo todo de mí.
En el vagón del tren me senté... prometí seguir adelante, seguir un camino distinto, lejos de ti, partí tu corazón, te alejaste de mí.
En el vagón del tren camine... camine sin rumbo, estoy perdido sin ti, estoy solo sin ti, solo tu sombra me sabe guiar, solo tus manos me saben sostener. Quien me apoyará cuando mis ideas locas me llenen de dudas, con quien discutiré en qué lado dormir, con quien discutiré por el calor de la noche, sobre el frío de mi cuerpo.
En el vagón del tren camine descalzo... camine sin ti, camine solo, desahuciado, no tengo rumbo, no me gusta la vista, no me gusta la compañía. No estás acá, ¿porque tu sombra no me sigue? ¿Por qué tus manos no me tocan?
En el vagón del tren te vi... vi dos sombras, perfectas, todo está bien.
En el vagón del tren vi tu camino… uno diferente, lleno de valles, lleno de ríos, es hermoso, un camino con verdades más sanas, con mentiras más fuertes.
En el vagón del tren bajé la cabeza... cerré mis ojos, y, nunca paró, nunca preguntó, nunca regresaron tus palabras, nunca tus consejos, nunca tus abrazos. Maldita distancia.

Ahora el tren solo va por líneas de agua salada, que forman las lágrimas de mis ojos, al recordar que fuiste el tren en donde el vagón era limpio, verdadero. ¿Quién cantará sonido de lluvias para hacerme dormir? ¿Quién llenará de chocolates mi bolso?
Ahora el tren solo se detiene en paradas precisas, al recordar que fuiste el valle qué debí cultivar. Todo es miseria.

Adiós mi amigo, adiós mi amante. Si me vuelves a ver, sonríeme, si me encuentras de frente, abrázame, no me dejes ir, no me dejes ir, vuélveme a amar, no me dejes ir. Solo yo seré por ti lo nunca llegare a ser sin ti.
Adiós mi alma gemela, adiós mi mejor amigo, solo tú sabrás todas mis verdades, solo tu podrás hundirme con tu olvido, solo tu podrás salvar mi alma de la oscuridad. Ódiame y maldíceme, solo así podrás opacar el amor que algún día me tuviste, solo así me olvidarás y dejarás mi recuerdo como una mancha, como una cicatriz en tu corazón.

En el vagón del tren nos dijimos adiós… ¡Oh! agosto cruel, escucho voces, escucho risas, no me digas la verdad, porque me quema, me destruye, tienes la razón, pero ya no importa, sé que eres bueno, pero dueles, como la quemadura de un cigarro gastado en el pecho, como un golpe en el corazón qué nadie da y solo sabe dar un alma desolada.

En el vagón del tren descubriste mi nota guardada... aquella que dice cuanto te amo, cuanto le importaste a mi corazón y cuanto le duele tu ausencia, siempre serás lo que mi voz susurraba en las noches mientras dormías y tu espalda escuchaba, eras paz, eras alegría, eras el motivo por el cual despertar un domingo lluvioso, eras el abrazo que mi alma necesitaba. Siempre serás el milagro de amor que soñé, siempre serás todo lo que el viento escucho y que tu suspiro olvido.

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