Un día una historia de amor me dijo que no todo era
como lo pensaba, que no todo era como la televisión ni los libros lo vendían,
que no todo era tan fácil, dramático, inocente, leal ni alegre; me dijo que la
verdad era diferente, dura, complicada, descomplicada, de aquí y de allá.
Un día mí experiencia me dijo que no todo era, ni es,
ni será como yo lo deseaba; abres puertas, cierras ventanas, quedan sombras,
queda luz, quedan bonitos recuerdos, borrarás algunos, guardarás otros, te
aferrarás a los más dolorosos, importantes, felices en su instante.
Un día yo me dije que debía crecer y ser quien la
sociedad deseaba que fuera, me dije que no me ataría, que no correría, que
no... que no...
Un día vi una luz brillar, me atrajo como una polilla
a mitad de la noche y ve un faro encendido, y como una polilla quedó atrapada
por su luz, me daba golpes, mis alas se quebraban, mi cuerpo en cada golpe se
destruía, mi alma no se dio cuenta y se dejó llevar; el miedo invadía mi ser,
un ser pequeño que solo quería ver diferente el faro y sacar todo lo bueno de
él ¿qué haré cuando la luz del faro se acabe? caeré derrotado, embriagado de
luz, acaso ¿seguiré volando? acaso ¿la luz del faro seguirá brillando?
Un día, siete días, te irás volando, porque son
nuestras costumbres, nuestras formas de ver el mundo, tu como un faro que solo
brilla en las noches, yo como una polilla que se atrae por las más brillantes,
altas y majestuosas, peligrosas y sedientas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario