Te vi pasar, me encontré con tus ojos. Una ráfaga de
viento pasó por mi piel, oscura, fría. Te escuche cantar, mi piel se
estremeció. Una ráfaga de viento pasó por mi corazón, cálido, colorido.
No me perteneció esa noche, estuvo interpuesta por
dudas, por supuestos, te creí con dueño, me creí perdido. Acariciaste mi alma;
inocencia, complicidad. Sentí tus labios, no te puedo culpar, eres duda,
inseguridad, castigo, esperanza; no huyas, no dudes, deja que tus deseos
decidan por ti.
No me des tus migajas, no me tomes como segunda
opción, espérame en tu puerta, hazlo bien, ahórrate explicaciones, arrójame al
vacío, sálvame con las sobras de tu amor partido. Escúchame cantar, estremécete
por mi transparencia, siente el escalofrío de mi piel cada vez que te ve partir,
cada vez que tu ojos dicen quédate, pero tu voz dice hasta luego...
No hay comentarios:
Publicar un comentario