Abriste la ventana, derrumbaste las barreras, demasiado
frágil, demasiado ingenuo, demasiado romántico para entender que todo seguirá
siendo como era, que nada cambiará; demasiado blanco para poder ver la
oscuridad, demasiado triste para sentir un poco de felicidad...
La vida te ofrece una, dos y hasta tres oportunidades,
son tus labios los que me llenan de vida, es tu aroma que me lleva al cielo, es
tu cuerpo desnudo que hace que mis manos se sientan gloriosas; demasiado tierno
para entender la verdad de la carne, demasiado ciego para ver que la historia
se repite...
Como ver más allá de ti, como escuchar mas allá de tu
voz, que me insinúa tentación, alegría, placer, como entender otra palabra si
no entiendo nada que no salga de tus labios, como poder ver con claridad si la
suerte jamás ha estado de mi lado.
Soy melancólico y la suerte juega solo para recordarme
que debe ser así, que mi destino es tener la soledad como amante, que mi
destino es desearte hasta los poros, que mi destino es ver en tus ojos el
anhelo de otro hombre, que mi destino es seguir viéndote como una ilusión que
solo pude tener por unos instantes, en mis sueños, que mi destino es sonreírte
y mostrarte una felicidad falsa.
Encuéntrame, sálvame, bésame, no quites tus manos de
mi pecho, sujétalo con fuerza, deséame, mírame con lujuria, cambia mi suerte,
muérdete los labios cada vez que me veas, déjame ofrecerte una vida diferente,
unos besos dolorosos, unos ojos que siempre te desearán; escápate de esas paredes
de colores para ver conmigo la belleza de mis paredes negras, para ver conmigo
la belleza de un amor sincero… verdadero.
Realmente hermoso.
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