Me retiraré despacio, dibujaré tu sonrisa en el cielo,
anhelaré tu abrazo fuerte y sincero, y mis labios se darán cuenta que jamás volverán
a tocar los tuyos.
Huye de mis ojos, de mi corazón, ya jamás volverá a
amar, ya lo hizo contigo, con otros, y ahora está vacío, mi alma esta sucia.
Eres libre de correr, de cantar, de llorar, de reír. Ya no soy el mismo.
Todas mis canciones ya fueron dedicadas, y esta noche
la última canción que me queda es la del pálpito de mi corazón y el sonido
tenue de mis lágrimas deslizándose por mis mejillas, la que guardaré como
recuerdo de quien algún día fui.
No olvides el niño inocente que te hizo sonrojar, no
olvides mi aliento, ni mis manos, olvida mis palabras y mis besos, así pasaré
de ser carne, a ser una linda historia, un lindo cuento que sólo recordaras en
sueños.