Y me encontré con tus recuerdos, en esa caja escondida
y llena de polvo, fuiste mi primer deseo, mi primer error, aún dueles y aunque
no te olvido, las sonrisas a tu lado, las recuerdo con nostalgia porque ellas
jamás volvieron a mí.
Fue difícil sacarte, fue difícil dejarte ir esa noche,
esa noche hermosa, de goteras y sentimientos rotos, fue difícil dejarte ir y
ver cómo te llevabas mi inocencia, mi verdad, fue difícil verte ir y sentir
como mi corazón, el que prometiste cuidar, se rompía en pedazos.
Dime que sonríes cada vez que recuerdas mis labios,
dime que sonríes cada vez que escuchas las tantas canciones que te cante en la
ducha, dime que bajas la mirada cada vez que estas con alguien y mi recuerdo
aparece a tu lado, tocando tu mano fría, solo así estaré seguro que las últimas
palabras que me dijiste fueron verdaderas, y que aunque hoy no estamos juntos
sigues cumpliendo la promesa que nos hicimos aquella tarde de otoño en el vagón
del tren...
Cierra tus ojos y dibújame desnudo, dibújame enojado,
dibújame contento, lleno de placer, no intentes buscar esa caja de nuevo, que
seguro dolerá, intenta buscarme de nuevo y tráeme una migaja de pan, del que
tanto me gusta, con el que me conquistaste, que yo colocaré el café que solía
prepararte antes de irnos a dormir.