Si pudieras ver conmigo la magia de una tarde
lluviosa, de caminar a mi lado por las calles de una ciudad cubierta por
sombras cálidas, de ver los amaneceres de una ciudad despertando al caos,
podrías entender lo mucho que dueles cuando no puedo oler tu aroma, cuando no
puedo tocar tu alma.
Eres lo más prohibido que he tenido en mis manos, en
cualquier momento partirás con el mismo suspiro con el que entraste a mi
corazón y ahora no sé cómo explicarle, a ese ingenuo, que en las noches en que
me envolvías en tus brazos, no era tuyo, era sólo un simple deseo, un espacio
en una noche vacía.
Si pudieras salir conmigo en una tarde lluviosa,
mojarnos juntos, secarnos bajo el calor de la chimenea, podrías entender lo
mucho que duele cada vez que te marchas, lo mucho que duele imaginar tus manos
en su cuerpo, tus labios susurrando amor en su espalda.
Te conocí volando, te conocí furtivo. Te invito esta
noche a mi casa, a jugar que soy tu amante, tu único amor, a vernos desnudos,
directo a los ojos, a mojar nuestros labios, a tocar esos lugares censurados, a
caminar conmigo bajo la lluvia, fría como tus besos, hermosa como tu piel.